43) ENCADENADO A LA VOLUNTAD DEL LEÓN DE JUDÁ
Señor, defiende mi causa que es la tuya.
Exímeme de los engaños y de las zancadillas densas.
No caminaré deprimido por las saetas que me tiran.
La claridad de tu carretera me conducirá.
El hado del redimido es acampar en su monte.
En el día del Señor entraré al tabernáculo con un pandero.
El alma que está dentro de mí a veces decae fuertemente.
Si soy paciente en mis plegarias, reiré sin parar.
Señor, defiende mi causa que es la tuya.
Exímeme de los engaños y de las zancadillas densas.
No caminaré deprimido por las saetas que me tiran.
La claridad de tu carretera me conducirá.
El hado del redimido es acampar en su monte.
En el día del Señor entraré al tabernáculo con un pandero.
El alma que está dentro de mí a veces decae fuertemente.
Si soy paciente en mis plegarias, reiré sin parar.

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