60) ACEITE HIRVIENDO A TU ORGULLO
Dios, nos botaste como a un perro muerto.
Mordimos el polvo y nos pasaste por el fuego.
Tus discípulos levantan tu bandera y tu paz,
garantizándose protección al obediente y fiel.
El ejército sin Dios como tutor se perderá.
El auxilio humano más eficaz es infructuoso
si el Señor no es quien dirige la contienda.
Las maravillas germinan de la sumisión a Dios.
Dios, nos botaste como a un perro muerto.
Mordimos el polvo y nos pasaste por el fuego.
Tus discípulos levantan tu bandera y tu paz,
garantizándose protección al obediente y fiel.
El ejército sin Dios como tutor se perderá.
El auxilio humano más eficaz es infructuoso
si el Señor no es quien dirige la contienda.
Las maravillas germinan de la sumisión a Dios.


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