sábado, 7 de mayo de 2016

Salmo 86



86) TEN PIEDAD DE ESTE DESVALIDO

Dios, engoma tus oídos a mis lamentos,
porque estoy tirado en el adoquinado, malogrado.
El ser un siervo me ha traído demasiados líos.
A ti clamo, y continúo embotellado y asustado.
Agradezco que seas un perdonador sobrenatural.
De una angustia paso con el tiempo a otra
y tú siempre me libras del mal y de la desazón.
El petulante se indigna con los hijos del Señor.










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