53) LA CANTINELA DE LOS NECIOS
El tarado se convenció de que Dios no existe,
de que el magistral firmamento es obra de la casualidad.
Actúan sin Dios ni ley, sembrando brisas vigorosas,
y desdeñan la nueva alianza sin arrugar la cara.
Desde su trono Él busca a los adoradores innegables.
Verdaderamente santo y justo hay uno solo.
Al que no invocó a Dios le crujirán los dientes y colmillos.
No quedará impune el que hiere al prójimo.
El tarado se convenció de que Dios no existe,
de que el magistral firmamento es obra de la casualidad.
Actúan sin Dios ni ley, sembrando brisas vigorosas,
y desdeñan la nueva alianza sin arrugar la cara.
Desde su trono Él busca a los adoradores innegables.
Verdaderamente santo y justo hay uno solo.
Al que no invocó a Dios le crujirán los dientes y colmillos.
No quedará impune el que hiere al prójimo.


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