94) EL PROPIETARIO
La venganza es de la exclusiva propiedad de Dios.
Él paga a cada malvado y déspota lo suyo.
Cada perverso e impío recibe su merecido,
en el día y hora que él determina, irreversiblemente.
Dios tolera algunas irreverencias con increíble paciencia
porque anhela la transformación honda del pecador.
La conducta del inconverso es vanidad y egoísmo.
El socavón para el indiferente con Dios ya se cavó.
La venganza es de la exclusiva propiedad de Dios.
Él paga a cada malvado y déspota lo suyo.
Cada perverso e impío recibe su merecido,
en el día y hora que él determina, irreversiblemente.
Dios tolera algunas irreverencias con increíble paciencia
porque anhela la transformación honda del pecador.
La conducta del inconverso es vanidad y egoísmo.
El socavón para el indiferente con Dios ya se cavó.


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