domingo, 8 de mayo de 2016

Salmo 103


103) SU MANO ES LA QUE RESTAURA

Mi espíritu, alma y cuerpo te ensalzan.
Él es el único y suficiente perdonador y purificador.
Por sus llagas fuimos sanados, restablecidos.
Él rejuvenece, da energías y un propósito prolífico.
Moisés, los profetas y los sacerdotes fueron la antesala.
Se requiere de obcecación para exasperar al Padre.
El Padre es generoso con los fieles a su Hijo.
El que hace de la Palabra su obra es un elegido.


 




jaime fariña morales

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