domingo, 8 de mayo de 2016

Salmo 120


Cuando le lloré con sinceridad y de rodillas
él me socorrió y me libró de los calumniadores.
A la lengua venenosa la matará su propio tóxico.
Nadie a mi alrededor aspira a la paz del Señor.

El discípulo se divorcia de la agresividad.
Los enemigos del ser humano son tres:
el diablo, la carne y el mundo.
La guerra la ganó Cristo en la bendita cruz.

 






(24) Al himnario del Salvador
(un poema a cada salmo de la Sagrada Escritura)
http://alhimnariodelsalvador.blogspot.com

De la antología “Las sotanas de Satán”

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