viernes, 6 de mayo de 2016

Salmo 42



42) LA SEGUNDA OBRA DE GRACIA

Mi hambre por la llenura del Espíritu Santo es descollante.
Mi sed por el manantial del evangelio es desesperante.
Por mis líos la gente cree que Dios me desamparó.
Era un predicador fogoso y ahora estoy degradado.
Siempre es un placer asistir al templo de Cristo Jesús.
Sin importar el estado en que me encuentre, le canturrearé.
A veces da la impresión de que el Padre me olvidó.
Soportaré el fastidio de mis rivales mirando la cruz.


 







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