3) LAS PUGNAS QUE TE FORTALECEN
Al cristiano le llueven los antagonistas
y no son pocos los que pretenden lacerarlo.
El arma de guerra es la plegaria en el espíritu,
duermo a pies sueltos bajo su paraguas.
Me rodean con el propósito de perforarme,
planifican mi herida con el dedo en el gatillo,
ninguno de ellos izará su indevota bandera.
Es Dios quien reparte los ganchos de izquierda.
Al cristiano le llueven los antagonistas
y no son pocos los que pretenden lacerarlo.
El arma de guerra es la plegaria en el espíritu,
duermo a pies sueltos bajo su paraguas.
Me rodean con el propósito de perforarme,
planifican mi herida con el dedo en el gatillo,
ninguno de ellos izará su indevota bandera.
Es Dios quien reparte los ganchos de izquierda.

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