23) EL BUEN PASTOR
El genuino pastor no es el obispo, es Cristo Jesús.
Él me entregará serenidad cuando mi alma baje
al más profundo valle de suplicio y sangre.
No me asustaré en medio de los leones encrespados.
Me sirves un buen almuerzo delante de mis perseguidores
y les indicas que soy tu retoño, en el tifón.
Estoy enlazado a su gracia en cada inhalación.
Tarde o temprano me aposentaré en su huerto rutilante.
El genuino pastor no es el obispo, es Cristo Jesús.
Él me entregará serenidad cuando mi alma baje
al más profundo valle de suplicio y sangre.
No me asustaré en medio de los leones encrespados.
Me sirves un buen almuerzo delante de mis perseguidores
y les indicas que soy tu retoño, en el tifón.
Estoy enlazado a su gracia en cada inhalación.
Tarde o temprano me aposentaré en su huerto rutilante.


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