22) EL VALLE DE LA ANGUSTIA
Otra vez me abandonaste como si fuera un pelagatos,
transito por las calles como un perfecto don nadie.
No tengo brío alguno y soy estiércol en el polvo.
Dios no es negligente con el requerimiento de un hijo.
En su momento específico, el discípulo es levantado.
El único monarca es el Padre y él rige cada movilidad.
El reino de los cielos no posee fisuras ni un final.
El Cordero de Dios se quedó solo, por nuestra salvación.
Otra vez me abandonaste como si fuera un pelagatos,
transito por las calles como un perfecto don nadie.
No tengo brío alguno y soy estiércol en el polvo.
Dios no es negligente con el requerimiento de un hijo.
En su momento específico, el discípulo es levantado.
El único monarca es el Padre y él rige cada movilidad.
El reino de los cielos no posee fisuras ni un final.
El Cordero de Dios se quedó solo, por nuestra salvación.


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