Dios no se olvida del cristiano, lo moldea,
y da la impresión que por un tiempo se esconde.
Y no pone cargas que no se puedan soportar
y le autoriza algunas victorias temporales al rufián.
Antes de empezar a pelear cualquier batalla recia
el redimido ya la ganó de antemano, por la fe.
Todo triunfo trascendente pasa por el Gólgota.
Le canto también a Jesús por las maravillas del edén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario