viernes, 6 de mayo de 2016

Salmo 49


49) EL DINERO EN EL JUICIO FINAL

El que nada en sus riquezas extravió la ruta.
Es casi imposible que un millonario se salve,
porque renunciar a las posesiones es un desafío límite.
El patrimonio no prevalecerá, sólo su sangre preciosa.
El camello no pasa por el ojo de una aguja.
En el centro de las tinieblas el dinero no sirve
y la corrupción y el crimen acorralan al oro.
La honra al hombre es fútil y se queda acá.


 





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