27) BAJO SU AMPARO SONRÍO
No me amedrento cuando me cobija la divina luz.
Los que perfilaron mi mal fueron dispersados.
Si mi angustiador es un cíclope, mantendré la fe.
Ruego que la vivienda de Dios sea la mía, por siempre.
Primero me cubrirá con un manto de bribones
y posteriormente me parará en la cima del monte.
Me afanaré buscando la cara de Jesucristo cada día.
No arrugué porque sabía que tu brazo me sujetaba.


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